Tiñen las aguas de riego para estudiar el impacto del agua dulce en el cultivo de bivalvos en el Delta

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El Laboratorio de Ingeniería Marítima (LIM) de la UPC y el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) han desarrollado un modelo de la dispersión de las descargas de agua de los campos de arroz en la bahía del Fangar gracias a la rodamina, un colorante rojizo soluble e inocuo en el agua, para determinar las trayectorias de los vertidos y minimizar su impacto sobre la acuicultura de moluscos bivalvos.

El Delta del Ebro forma un ecosistema complejo donde las dinámicas naturales conviven con actividades productivas, como la pesca, la acuicultura y la agricultura. Es un equilibro frágil y, para preservarlo, es imprescindible conocer los efectos que tales actividades tienen en el medio que los rodea. En el caso de los cultivos de arroz, motor agrario ebrense, una de las principales vías de impacto son las aguas de riego descargadas en el mar. Estos vertidos tienen una doble cara: aportan nutrientes en el ecosistema, a la vez que contienen componentes tóxicos propios de los pesticidas que pueden afectar a la biodiversidad.

Este nuevo modelo desarrollado permitirá una reordenación final de las actividades acuícolas en la bahía a partir del establecimiento de una zona de transición de unas 80 hectáreas, excluida del cultivo de bivalves, para evitar riesgos de salud animal y humana, y establecer un protocolo para aplicar estas medidas de protección a otras zonas de Cataluña.

durante dos días se ha realizado el seguimiento de la dispersión de la mancha de rodamina empleando fluorímetros y se midieron las direcciones y velocidades del agua en superficie a partir de derivadores lagrangianos. Esta información, triangulada con los conocimientos previos sobre circulación de agua en la zona del Delta, ha permitido obtener un modelo numérico tridimensional de alta resolución capaz de simular el comportamiento de las corrientes en la bahía incorporando las aguas de riego y teniendo en cuenta diferentes condiciones de viento.



Protocolo para la protección de los moluscos

Un segundo objetivo de la investigación ha sido el establecimiento de un protocolo para aplicar esta medida de protección en otras áreas de producción de moluscos bivalvos del litoral catalán.

El modelo desarrollado con la rodamina y su continuación con el proyecto de evaluación de riesgos en la mortalidad de bivalvos han sido cofinanciados por los Fondos Europeo Marítimo y de la Pesca y la Dirección General de Política Marítima y Pesca Sostenible. Además, han contado con la colaboración de la Federación de Productores de Moluscos de Delta del Ebro (Fepromodel) y de la Comunidad de Regantes - Sindicato Agrícola del Ebro.

Averiguar el origen de la mortalidad

El proyecto se puso en marcha el 2020 después de varios episodios de mortalidad extraordinaria de ostra adulta de talla comercial en algunos viveros de la bahía del Fangar durante los años anteriores. Estas pérdidas, que llegaron hasta el 50 % en ciertos casos, no estaban asociadas a las causas más habituales, como el herpes virus o las temperaturas elevadas. Así, algunos de los acuicultores afectados señalaron un vínculo con los ciclos de vertidos de aguas de riego de los campos de arroz, que especialmente en los meses de mayo y junio pueden contener restos de substancias contaminantes. Las observaciones posteriores del IRTA y la UPC también confirman una correlación espacial entre las zonas más afectadas por la mortalidad y aquellas afectada más directamente por los efluentes de las descargas

Sin embargo, según los resultados, no se puede afirmar que la causa de la mortalidad sean los agentes químicos de los pesticidas, que ya están sometidos a regulaciones ambientales específicas. Los primeros diagnósticos de bivalvos apuntan más bien a una influencia indirecta de estos componentes, es decir, una combinación de agentes, como ahora que los pesticidas hagan más frágiles a los bivalvos frente a los patógenos del propio ecosistema marino. En el marco de una investigación prevista hasta 2023, se aislarán los diferentes patógenos y se inocularán en ostras sanas para evaluar los riesgos de origen químico y microbiano y tomar ulteriores medidas para mitigar su impacto.

Mientras, en la bahía del Fangar ya se podrá dar el primer paso implementando la zona de transición, la primera aplicada a los cultivos de moluscos bivalvos en Cataluña. También llamada buffer o tampón, se trata de una medida preventiva de salud pública propuesta en la guía europea de buenas prácticas. La Dirección General de Política Marítima y Pesca Sostenible ya ha recibido el mapa del área no adecuada para los bivalvos, que podrá tenerse en cuenta a la hora de tramitar nuevas licencias o reorganizar el polígono de infraestructuras de acuicultura.