Mejora de los sistemas actuales de observación y monitorización del océano: se ensayan los dispositivos WAVY drifters

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El Centro de Desarrollo Tecnológico de Sistemas de Adquisición Remota y Tratamiento de la Información (SARTI UPC) ha ensayado un nuevo modelo de boyas con sensores para registrar las corrientes y las temperaturas de los océanos. Se llaman WAVY drifters, son de tamaño reducido y están dotados de mayor capacidad de autonomía para registrar la temperatura y las corrientes de los océanos el máximo tiempo posible. Estos dispositivos permitirán hacer modelos predictivos, que serán de gran utilidad desde el punto de vista científico. La campaña de ensayos de los prototipos creados ha llevado a cabo en la playa del Faro de Vilanova i la Geltrú.


 

Los WAVY drifters desarrollados, ensayados en el marco del proyecto europeo Multi-Sensor Extra Light Oceanography Apparatus (MELOA) del programa Horizonte 2020, mejoran los sistemas actuales de observación y monitorización del océano. Pueden utilizarse en diferentes ambientes marítimos, desde mar abierto hasta zonas costeras, orillas y zonas de deportes acuáticos. Incorporan acelerómetros y sensores de temperatura y de presión, y están diseñados para sumergirse parcialmente con el objetivo de reducir el efecto del viento directo. También están equipados con un GPS, por lo que se pueden monitorizar los datos que recogen a tiempo real y de forma remota.

Los datos que aportan los WAVY drifters durante las campañas de ensayos en alta mar sirven también para calibrar y validar sistemas de observación terrestre por satélite. Es el caso de los programas GEOSS o Copernicus, que estudian las corrientes y las temperaturas de superficie marina a partir de mediaciones por satélite, y que necesitan datos de medición in situ para validar los resultados.

Los ensayos han tenido un doble objetivo: por un lado, efectuar pruebas reales con los sensores desarrollados, verificar su correcto funcionamiento desde el sensor hasta la infraestructura de datos que permiten registrar y visualizar las trayectorias de los sensores, y, por el otro, concienciar a la población del peligro de estas corrientes.

Los ensayos se enmarcan en el proyecto MELOA, iniciado en 2017 y que finalizará en 2021. El consorcio lo forman nueve socios más y está dotado de un presupuesto de 4,7 millones de euros.